Cuento
Riquelme y la pausa: del penal de Villarreal al despacho de Boca
El 25 de abril de 2006 Lehmann le atajó un penal en el último minuto de una semifinal de Champions. Un cuento sobre el jugador que frenaba cuando todos corrían y hoy preside Boca.
Villarreal, martes 25 de abril de 2006, de noche. El Madrigal, que hoy se llama Estadio de la Cerámica, es un estadio chico, 21.237 personas esa noche, y está jugando la vuelta de una semifinal de la Champions League. El Arsenal ganó 1-0 la ida en Highbury seis días antes con un gol de Kolo Touré a los 41 minutos. La vuelta va 0-0 y se termina. Entonces Clichy baja a José Mari dentro del área y el árbitro cobra penal. Quedan segundos; las crónicas discuten si eran dos minutos o uno. Riquelme toma la pelota.
Lo que viene antes del remate es lo que mejor sabe hacer. Acomoda la pelota, da unos pasos hacia atrás, mira. En el Madrigal no se escucha nada. Durante toda su carrera Riquelme ha sido el jugador que frena cuando todos aceleran, el que agarra la pelota en mitad de la cancha y la pisa y espera a que el partido se acomode alrededor suyo. La pausa es su herramienta. Esta vez la pausa es de Lehmann: el arquero alemán dirá después que había visto videos y que recordaba hacia dónde había pateado Riquelme su último penal, y que se tiró para ese lado. Se tira a su izquierda y la saca. El Villarreal queda afuera y el Arsenal va a la final. Riquelme tiene 27 años.
Había llegado al Villarreal en agosto de 2003, a préstamo del Barcelona, que lo había comprado a Boca en julio de 2002 por unos 13 millones de dólares y donde jugó una sola temporada. Debutó el 2 de septiembre de 2003 con un 1-1 contra el Real Madrid. El club compró después el 75 por ciento de su pase por 7 millones de euros y armó un equipo a su medida. Esa misma primavera de 2006 habían eliminado al Inter en cuartos: 2-1 en San Siro, 1-0 en el Madrigal con un gol a los 58 minutos de un argentino llamado Rodolfo Arruabarrena, que había sido compañero suyo en el Boca campeón de 1998, 1999 y 2000.
La Bombonera
Nació el 24 de junio de 1978 en San Fernando, provincia de Buenos Aires, el mismo día en que nueve años después nacería en Rosario Lionel Messi. Debutó en Boca el 10 de noviembre de 1996, de titular, contra Unión de Santa Fe en la Bombonera. Entre 1998 y 2001 ganó el Apertura 98, el Clausura 99, el Apertura 2000, dos Libertadores seguidas, la de 2000 y la de 2001, y la Intercontinental de 2000. En 2001 festejó un gol imitando al Topo Gigio, un muñeco que le gustaba a su hija.
Volvió en febrero de 2007, a préstamo hasta el 30 de junio. Lo presentaron el 11 de febrero y reapareció el 17 con un 1-1 contra Rosario Central. El entrenador era Miguel Ángel Russo. En cuatro meses Boca ganó la Libertadores: 3-0 a Grêmio en la ida del 13 de junio en la Bombonera, con 50.993 personas y goles de Palacio a los 18, de Riquelme a los 73 y en contra de Patrício a los 89; y 2-0 en Porto Alegre el 20 de junio, los dos goles de Riquelme, a los 69 y a los 81. Cinco a cero en el global. Hizo ocho goles en once partidos de esa copa. Era la sexta Libertadores de Boca y la que la gente asocia con su nombre.
Se retiró el 25 de enero de 2015, a los 36 años, en Argentinos Juniors. Durante un tiempo nadie supo qué iba a hacer, como en la cancha, donde nadie sabía cuándo iba a arrancar.
El despacho
El 19 de diciembre de 2019 volvió a Boca como segundo vicepresidente y cabeza del Consejo de Fútbol. El 17 de diciembre de 2023 ganó la elección a presidente frente a la fórmula de Mauricio Macri, y el 27 de diciembre asumió como el presidente número 35 del club. Desde el 17 de octubre de 2024 es, además, primer vicepresidente de la AFA.
Los entrenadores desde entonces se suceden rápido: Diego Martínez en 2024, Fernando Gago entre 2024 y 2025, y en 2025 el regreso de Russo, el técnico de aquella Libertadores. Russo murió el 8 de octubre de 2025 en su casa de la Capital Federal, de un paro cardíaco, después de una larga enfermedad. Lo reemplazó Claudio Úbeda. Boca terminó segundo el campeonato de 2025, se fue en la fase de grupos del Mundial de Clubes y en 2026 quedó tercero del grupo D de la Libertadores, afuera de la copa y adentro de la Sudamericana. A fin de junio de 2026 el contrato de Úbeda no se renovó.
El 18 de junio de 2026, el día que empezaba la pretemporada en Ezeiza, llegó al país el nuevo entrenador, con contrato hasta el 31 de diciembre de 2027. Dijo que las charlas con Riquelme habían sido determinantes para volver. Era Rodolfo Arruabarrena, el autor del gol contra el Inter, veinte años después de la noche del penal en el Madrigal.


