Cuento
Messi: de la aguja en Rosario al último penal en el Monumental
Un cuento sobre Lionel Messi seguido por una sola pierna: la zurda que se pinchaba de chico, la del gol a Albacete, la de los penales de Lusail y la del adiós a la selección el 6 de octubre de 2026.
Rosario, barrio Las Heras, fines de los años noventa. Un chico se sienta en el borde de la cama, saca una aguja de una caja y se pincha la pierna. Lo hace todos los días, él mismo, con la naturalidad de quien se lava los dientes. Es la hormona de crecimiento. Las versiones no coinciden en la edad del diagnóstico, ocho, nueve o diez años según quién lo cuente, ni del todo en el precio, novecientos dólares por mes para unos, al menos mil pesos para otros; coinciden en que la obra social y la empresa donde trabajaba el padre, la acería Acindar, pagaron un tiempo y después nadie quiso seguir pagando. Newell's prometió ayudar y no cumplió. Las piernas de ese chico son, en ese momento, un problema médico.
Lo que sigue se cuenta siempre en el mismo orden. El 17 de septiembre de 2000 aterriza con el padre en El Prat. El 14 de diciembre, en el restaurante del Club de Tenis Pompeia, Carles Rexach escribe un compromiso en una servilleta de papel, delante de Horacio Gaggioli y Josep María Minguella. En febrero de 2001 la familia se muda a Barcelona, primero a un hotel y después a un departamento en Les Corts; al poco tiempo la madre y los hermanos vuelven a Rosario. El tratamiento ahora lo paga el club, y él sigue pinchándose unos meses más mientras espera un lugar en las inferiores. Mide 1,70 cuando deja de crecer.
El 16 de octubre de 2004, hace hoy exactamente veintidós años, entra por Deco a ocho minutos del final de un derbi contra el Espanyol en el estadio de Montjuïc. Tiene 17 años, 3 meses y 22 días. El 1 de mayo de 2005, contra el Albacete, Ronaldinho le da el pase y él la pica por arriba del arquero con la zurda. Un rato antes había hecho el mismo gol, idéntico, y se lo habían anulado por posición adelantada. Ahí está el gesto que va a repetir veinte años: la pelota pegada al pie izquierdo, la cabeza baja, y el arquero que sale a cubrir y no llega.
Lusail
Dieciocho de diciembre de 2022, estadio de Lusail, 88.966 personas. A los 23 minutos patea un penal con la zurda y lo convierte. A los 36 Di María hace el segundo. Francia empata en dos minutos, a los 80 y a los 81, con dos goles de Mbappé. En el alargue, a los 108, él vuelve a marcar y Argentina vuelve a estar arriba; a los 118 Mbappé empata otra vez de penal. Tres a tres. En la tanda patea primero y convierte. Montiel cierra 4-2. Antes de levantar la copa, el emir le da una túnica para ponerse encima, un bisht, y durante un momento el 10 celeste y blanco desaparece debajo de la tela. Le dan el Balón de Oro del torneo, el segundo de su carrera, después del de 2014. Tiene 35 años.
El 15 de julio de 2023 el Inter Miami anuncia su llegada. Lo demás es un segundo final que se hace esperar. En 2025 gana la Bota de Oro de la MLS con 29 goles y 19 asistencias en 28 partidos, firma el 23 de octubre una extensión hasta 2028 y levanta la MLS Cup con dos asistencias en un 3-1 al Vancouver Whitecaps. El 18 de marzo de 2026 llega a los 900 goles. Todavía mira al piso cuando camina con la pelota.
East Rutherford
Diecinueve de julio de 2026, MetLife Stadium, Nueva Jersey, 80.663 personas. Segunda final del mundo consecutiva. España y Argentina llegan 0-0 al alargue. A los 106 Ferran Torres hace el único gol. Él juega los 120 minutos: a los 115 tira un centro que pasa por arriba del travesaño y a los 117 patea desde el borde del área y la pelota pega en Merino. Termina 1-0. Le dan el Balón de Plata y la Bota de Plata, las dos por segunda vez seguida.
Dos días después, el 21 de julio, escribe una carta. La guarda. En agosto muere su padre, Jorge, que había sido su representante y el hombre que en 2000 se sentó con él en el avión a Barcelona. El lunes 31 de agosto publica la carta en Instagram. Dice que se vació, que no tiene más para dar, que vienen chicos muy grandes que merecen estar.
Le dan un partido más. El martes 6 de octubre de 2026, en el Monumental, Argentina le gana 3-0 a Benín en un amistoso. Es su partido número 208 con la selección. En el segundo tiempo tira un córner y Otamendi lo convierte; después deja solo a Nicolás Paz con un pase y Paz hace el segundo. El tercero es un penal. Lo patea él, con la zurda, una de las dos piernas donde se clavaba la aguja en Rosario, y es su gol 126 con la camiseta argentina.


