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Clásico

Ronaldinho: el tiro libre a Seaman, el aplauso del Bernabéu y la vuelta a los 46

Del Mundial 2002 al Barcelona de 2005, la caída en Milán, la cárcel en Paraguay y un contrato con el Ravenna de la Serie C en 2026. Qué hizo en la cancha que nadie más hizo y dónde está hoy.

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Ronaldinho con la camiseta de Brasil, parado junto a la pelota, durante los Juegos Olímpicos de Pekín en agosto de 2008
Ronaldinho con la camiseta de Brasil, parado junto a la pelota, durante los Juegos Olímpicos de Pekín en agosto de 2008. Foto: Andre Kiwitz, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons

El 21 de junio de 2002, en el estadio de Shizuoka, Brasil perdía 1-0 ante Inglaterra en los cuartos de final del Mundial. Michael Owen había marcado a los 23 minutos. Antes del descanso, Ronaldinho dejó atrás a Ashley Cole con una bicicleta y sirvió el empate a Rivaldo. A los 50 minutos pidió la pelota para un tiro libre a unos cuarenta metros del arco, miró, y la colgó por encima de David Seaman. Siete minutos después lo expulsaron por una plancha a Danny Mills. Brasil ganó 2-1, él se perdió la semifinal por la suspensión y volvió para la final, un 2-0 a Alemania. Tenía 22 años y todavía nadie sabía bien qué era.

Un tiro libre en Shizuoka

Ronaldo de Assis Moreira nació el 21 de marzo de 1980 en Porto Alegre. Su madre, Miguelina, vendía productos y estudió para enfermera. Debutó en Grêmio el 11 de abril de 1998 y jugó la Libertadores de ese año con 18 años. En 1999 hizo 22 goles en 47 partidos, varios de ellos en el clásico contra Internacional, y ese mismo año salió campeón de la Copa América con Brasil. Un lío con un pasaporte falso le frustró en 2001 una cesión al St Mirren escocés, y en enero de 2001 el Paris Saint-Germain anunció su fichaje por cinco millones de euros.

En París pasó dos temporadas raras. El entrenador Luis Fernández se quejó en público de que el brasileño estaba más pendiente de la noche parisina que del fútbol, y de que sus vacaciones en Brasil nunca terminaban en la fecha prevista. En la cancha, con todo, firmó partidos como los dos goles al Burdeos en la semifinal de la Copa de Francia de 2003, que el PSG perdería luego 2-1 ante el Auxerre. Para entonces ya era campeón del mundo y el mercado lo esperaba.

Joan Laporta, recién elegido presidente del Barcelona, había prometido fichar a uno de tres jugadores: Beckham, Henry o Ronaldinho. Beckham se fue al Real Madrid y Henry no salió del Arsenal. Ronaldinho llegó en 2003 por unos 30 millones de euros, con el Manchester United también en la puja. Debutó en un amistoso ante la Juventus en Foxborough, Massachusetts, el 27 de julio, y Frank Rijkaard dijo esa noche que tenía algo especial cada vez que tocaba la pelota.

El Bernabéu que aplaude al rival

Lo que hizo en el Camp Nou entre 2003 y 2006 no lo había hecho nadie con esa mezcla de rendimiento y gesto. El 25 de abril de 2004, un pase de cuchara suyo dejó a Xavi el gol que dio al Barcelona su primera victoria en el Bernabéu en siete años. Xavi todavía señala ese partido como el comienzo de la subida del club. En la temporada 2004-05 llegó la Liga, y el 20 de diciembre de 2004 recibió el premio FIFA World Player, que repitió en 2005, el mismo año en que ganó el Balón de Oro.

El partido que resume todo es el del 19 de noviembre de 2005. Real Madrid 0, Barcelona 3, en el Santiago Bernabéu. Eto'o abrió a los 14 minutos. Ronaldinho marcó a los 58 y a los 77. Después del segundo, los hinchas del Madrid se pusieron de pie para aplaudirlo. Antes de él, solo Diego Maradona había recibido ese gesto en ese estadio con la camiseta del Barcelona. Años después, cuando el Azteca lo ovacionó tras un doblete con Querétaro ante el América, él mismo recordó aquella noche en Madrid.

La temporada 2005-06 terminó con el doblete. Liga, y el 17 de mayo de 2006 la Champions League en Saint-Denis: 2-1 al Arsenal, que jugó desde el minuto 18 con diez por la expulsión de Lehmann, con gol de Campbell a los 37 y remontada de Eto'o a los 76 y Belletti a los 80. Ronaldinho no marcó esa noche, pero el equipo que llegó a la final era el suyo. Un año más tarde firmó su mejor registro goleador en Liga, 21 tantos en la 2006-07. En 2005 también había ganado la Copa Confederaciones con Brasil.

Lo distinto en él era la sonrisa a la velocidad del juego. La bicicleta ante Cole, el tiro libre a Seaman, el pase de cuchara a Xavi: cada uno de esos gestos resolvía una jugada y a la vez era un espectáculo en sí mismo. Hay jugadores a los que la gente va a ver ganar. A Ronaldinho fueron a verlo jugar, lo que incluía a los hinchas del rival, y eso es lo que explica el Bernabéu de noviembre de 2005. En nuestra sección de clásicos hay otros nombres de esa clase, pero ninguno con un aplauso así.

La caída

El declive fue rápido. En la 2007-08 bajó el rendimiento y el estado físico, una lesión en abril de 2008 le terminó la temporada, y el 19 de mayo de 2008 Laporta dijo en público que necesitaba un nuevo desafío en otro club. El 17 de junio, Pep Guardiola, recién nombrado entrenador, comunicó que no contaba con él, con Eto'o ni con Deco. El Milan lo presentó el 18 de julio de 2008. Hubo una oferta del Manchester City de 200.000 libras por semana, según se publicó en junio de ese año, que no prosperó.

En Milán terminó la 2008-09 con 10 goles en 32 partidos. Carlo Ancelotti lo mandó al banco en enero de 2009 y en las dos temporadas siguientes alternó buenas rachas con otras largas sin continuidad. Rescindió el contrato el 11 de enero de 2011, en la temporada que el Milan terminaría ganando el Scudetto, y el mismo día firmó con Flamengo. Allí estuvo hasta el 31 de mayo de 2012.

Atlético Mineiro fue la última gran parada. En 2013 ganó la Copa Libertadores con dos remontadas seguidas desde un 0-2 en la ida, en semifinales ante Newell's Old Boys y en la final ante Olimpia de Paraguay, ambas resueltas por penales. Después vinieron Querétaro, del 5 de septiembre de 2014 al 19 de junio de 2015, y Fluminense, donde debutó el 1 de agosto de 2015 y se desvinculó el 29 de septiembre tras nueve partidos. El 16 de enero de 2018 su hermano y representante, Roberto de Assis, confirmó el retiro. En total jugó 97 partidos con Brasil, con 33 goles, y fue bronce olímpico en Pekín 2008.

El capítulo más feo llegó en marzo de 2020. La policía de Paraguay lo interrogó por haber entrado al país con un pasaporte falso para un acto benéfico y la presentación de un libro. Él y su hermano quedaron detenidos en una cárcel de Asunción; una apelación los pasó después a arresto domiciliario en un hotel. En la prisión jugó un torneo de fútbol sala con otros internos: su equipo ganó la final 11-2 y él hizo cinco goles y dio seis asistencias. El 24 de agosto de 2020, tras un acuerdo con la fiscalía, quedaron libres con multas de 90.000 dólares para él y 110.000 para Roberto.

Lo que hace en 2026

Desde entonces vive de lo que fue, con negocios, exhibiciones y partidos de veteranos. En octubre de 2024 entró con su hermano en el grupo propietario del Greenville Triumph, de la tercera categoría de Estados Unidos, y de su equipo femenino, el Greenville Liberty. Tiene equipo en la Kings League y en la Baller League estadounidense, un token con su nombre lanzado en marzo de 2025 y un disco, Camisa 10, de 2026.

Y hay algo más raro. En junio de 2026, a los 46 años, firmó como jugador del Ravenna, de la Serie C italiana, el tercer nivel del fútbol de ese país. La noticia la adelantó Sky Italia el 19 de junio y el anuncio formal fue en un acto en Miami el 23 de junio. Además de jugador es inversor minoritario del club, cuyo presidente, Ignazio Cipriani, es amigo suyo desde hace años. Lo presentaron en Marina di Ravenna el 20 de agosto de 2026 con el número 10, y ese mismo día dijo que no sabía cuánto iba a jugar.

Hasta el 9 de octubre de 2026, con ocho fechas disputadas del grupo B de la Serie C, no había sumado un solo minuto. El club comunicó el 7 de octubre que volverá a jugar en un partido futuro, sin decir cuál. El calendario fija el derbi contra el Forlì para el domingo 15 de noviembre de 2026 a las 17:30 en el estadio Bruno Benelli, y buena parte de la prensa italiana da por hecho que será ese día, pero el Ravenna no lo ha confirmado. Si sale a la cancha, serán once años desde su último partido oficial, el de Fluminense de septiembre de 2015.