Clásico
Alfredo Di Stéfano: de Barracas a las cinco Copas de Europa seguidas
River, Huracán, Millonarios, la pelea de 1953 entre Barcelona y Real Madrid, cinco finales europeas con gol en todas, el 7-3 de Hampden Park, el secuestro de Caracas y la muerte en 2014.
Hampden Park, Glasgow, 18 de mayo de 1960. Hay 127.621 personas en las tribunas para la final de la Copa de Europa entre el Real Madrid y el Eintracht Frankfurt. Los alemanes se ponen 1-0 a los 18 minutos con gol de Kress. Alfredo Di Stéfano empata a los 27 y da vuelta el partido a los 30. Puskás hace cuatro, uno de penal. Di Stéfano cierra su triplete a los 73, y el partido termina 7-3. Es la quinta Copa de Europa seguida del Madrid, las cinco que se habían jugado hasta entonces, y él marcó en las cinco finales. Tenía 33 años y había nacido muy lejos de allí, en un barrio del sur de Buenos Aires.
De Barracas a Bogotá
Nació el 4 de julio de 1926 en Barracas. Su padre había jugado de defensor en River Plate y lo llevó al club. Debutó en primera el 15 de julio de 1945, en una derrota 2-1 ante Huracán, y ese fue su único partido de la temporada en un River que salió campeón. En 1946 fue cedido a Huracán: debutó el 21 de abril contra Chacarita, marcó su primer gol como profesional el 26 de mayo y cerró el año con 10 goles en 25 partidos. De vuelta en River, en 1947 fue campeón y máximo goleador con 27 goles en 30 partidos. Ese mismo año jugó el Sudamericano con Argentina, lo ganó, y dejó una cuenta que nadie repitió: seis partidos, seis goles, con un triplete a Colombia. Nunca volvió a vestir esa camiseta. El apodo de Saeta Rubia se lo puso el periodista Roberto Neuberger.
En 1949 una huelga de futbolistas paralizó el fútbol argentino y él se fue a Millonarios de Bogotá, en una liga colombiana que fichaba fuera de las reglas de la FIFA. Aquel equipo, el Ballet Azul, con Adolfo Pedernera, ganó la liga en 1949, 1951 y 1952, y Di Stéfano fue dos veces goleador del torneo, en 1952 con 19 tantos. Jugó además cuatro partidos no oficiales con la selección de Colombia en 1951. En marzo de 1952 el Real Madrid organizó un torneo por sus Bodas de Oro en su estadio nuevo e invitó a River, que no fue. Fue Millonarios en su lugar. Empató 2-2 con el Norrköping sueco, le ganó 4-2 al Madrid con dos goles de Di Stéfano, y se llevó el trofeo. Santiago Bernabéu había ido a ver a Pedernera.
El traspaso de 1953
Lo que pasó después es una de las disputas más contadas del fútbol español, y las dos versiones siguen vivas. En 1951 la FIFA y la liga colombiana habían firmado el llamado Pacto de Lima, que ordenaba devolver a los jugadores a sus clubes de origen. El Barcelona negoció con River, que figuraba como dueño del pase, y el Madrid con Millonarios, que tenía al jugador. El vicepresidente madridista Raimundo Saporta pagó a los colombianos la cantidad que su presidente, Alfonso Senior, había pedido antes al Barcelona, y que el presidente azulgrana, Enric Martí Carreto, se había negado a abonar.
El 15 de septiembre de 1953 la Federación Española, con Armando Muñoz Calero como mediador propuesto por la FIFA, adoptó una solución salomónica: Di Stéfano jugaría cuatro temporadas en España alternando club, 1953-54 y 1955-56 con el Madrid, 1954-55 y 1956-57 con el Barcelona. Martí Carreto dimitió en protesta. Semanas más tarde, José Vidal-Ribas, miembro de la comisión gestora que se hizo cargo del Barcelona, renunció a los derechos del jugador en favor del Real Madrid. Desde Madrid se defiende que Millonarios era el verdadero titular y que el Barcelona renunció por voluntad propia; desde Barcelona, lo contrario. Di Stéfano llegó a la capital el 22 de septiembre de 1953 y debutó el 27 ante el Racing de Santander, con victoria 4-2 y gol suyo.
Cinco Copas de Europa seguidas
Lo que hizo en el Madrid nadie lo había hecho porque el puesto no existía. Era el delantero centro, y a la vez bajaba a buscar la pelota al medio, la sacaba desde atrás, marcaba y volvía a aparecer en el área. Jugaba en todos los puestos sin dejar de jugar en el suyo. Lo describieron como ágil, incansable y versátil, y como alguien capaz de ocupar cualquier posición, con lectura del juego, pase preciso y una resistencia que le permitía hacerlo durante noventa minutos. Con esa manera de jugar el Madrid ganó la primera Copa de Europa el 13 de junio de 1956 en el Parque de los Príncipes, 4-3 al Reims, con gol suyo a los 14 minutos tras ir 0-2. La segunda fue en su propio estadio, el 30 de mayo de 1957, 2-0 a la Fiorentina ante 124.000 personas, con un penal suyo a los 69. La tercera, el 28 de mayo de 1958 en el Heysel de Bruselas, 3-2 al Milan en la prórroga, con su gol a los 74. La cuarta, el 3 de junio de 1959 en Stuttgart, otra vez 2-0 al Reims, con su tanto a los 47. La quinta fue Glasgow.
En esos años ganó el Balón de Oro de 1957 y el de 1959. En el Madrid jugó 396 partidos oficiales y marcó 308 goles, 216 de ellos en 282 partidos de Liga, y fue cinco veces máximo goleador del campeonato. Nacionalizado español, jugó 31 partidos con España entre 1957 y 1961, con 23 goles, y una lesión lo dejó fuera del Mundial de 1962 estando en la lista. Jugó para tres selecciones y no disputó ningún Mundial.
Caracas, el Espanyol y el banco
En agosto de 1963, durante una gira por Venezuela, un comando de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional lo secuestró en el hotel Potomac de Caracas. Lo liberaron tres días después, ileso, a unos cien metros de la embajada de España. Las fuentes no coinciden en el día exacto del secuestro: la Wikipedia en inglés dice 24 de agosto y la española, 26. En 1964, ya libre del Madrid, tuvo ofertas del Espanyol, el Betis, el Celtic y el Milan, viajó a Italia con Luis Carniglia a escuchar a los rossoneri, rechazó por telegrama 20.000 libras del Celtic y firmó con el Espanyol. En su primera temporada allí hizo nueve goles, y así terminó una racha de quince temporadas seguidas con diez o más. Se retiró el 3 de abril de 1966 con 14 goles en 60 partidos con el Espanyol.
Como entrenador ganó con Boca Juniors el Nacional y la Copa Argentina de 1969; con el Valencia, la Liga 1970-71 y, en una segunda etapa, la Recopa de Europa de 1980; con River Plate, el Nacional de 1981. Dirigió al Real Madrid dos veces, la primera entre 1982 y 1984, la segunda en la temporada 1990-91, y en 1986 volvió al Valencia para subirlo a primera. El 5 de noviembre de 2000 el club lo nombró presidente de honor, y el 9 de mayo de 2006 inauguró el estadio Alfredo Di Stéfano, donde juega el Castilla, en su ciudad deportiva.
El 5 de julio de 2014, a las cinco de la tarde, sufrió una parada cardiorrespiratoria durante la comida con la que celebraba su cumpleaños, un día después de cumplir 88. Murió en Madrid el 7 de julio de 2014. Otros jugadores de aquella Copa de Europa, y de las que vinieron, están en nuestra sección de clásicos; los entrenadores que trataron de reproducir aquella idea de un delantero que jugaba en todas partes, en especiales.


